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POR UN MUNDO DIFERENTE

El 9% de los ‘sin techo’ es universitario

Las personas que duermen en la calle son muy diversas, pero, normalmente, se trata de hombres jóvenes que no tienen pareja, viven de la venta de chatarra o de la limosna y cuentan con un nivel educativo bajo, aunque una proporción importante ha estudiado en la Universidad.

 

El mundo occidental cuenta en muchas de sus ciudades con una población olvidada, invisible, los ciudadanos fantasma: son los sin techo. Se calcula que en España su cifra alcanza los 30.000, pero la crisis financiera hará que crezca como la espuma. Y es que, según el estudio ¿Quién duerme en la calle?, promovido por la Obra Social de Caixa Catalunya y presentado ayer, cuatro de cada diez personas sin techo de Madrid trabajó en la construcción o en la hostelería, dos sectores que se han visto especialmente afectados por el parón económico actual.

Pedro Cabrera, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas y coordinador del estudio, no duda en alertar de la posibilidad de crecimiento de este colectivo. “Teniendo en cuenta el impacto de la crisis económica en estos dos sectores, es lógico pensar que se producirá un aumento en el saldo de personas que viven en la calle”.

Además, Cabrera no cree que España esté preparada para esta próxima oleada. “Nuestra capacidad de respuesta es muy limitada y la desconexión entre las políticas de vivienda y asistencia social es total. Los datos muestran que nos enfrentamos a una crisis creciente, para la cual no estamos preparados”.

El estudio, que forma parte de la colección Herramientas para la inclusión social, se ha desarrollado a partir del recuento efectuado durante las noches del 26 de febrero y el 12 de marzo en Madrid y Barcelona, y permite elaborar un perfil de las personas que duermen en la calle. Según los datos recogidos, estos sin techo son mayoritariamente hombres, jóvenes extranjeros que pernoctan durante más de un año en las calles céntricas de las ciudades.

El aspecto más interesante de ¿Quién duerme en la calle? es que permite romper moldes y desmontar muchos de los prejuicios que persiguen a este colectivo. Resulta llamativo, por ejemplo, centrarse en sus estudios: el nivel educativo de los sin techo es generalmente bajo y la mayoría ha realizado como máximo estudios primarios (un 41,2% en las dos ciudades). Sin embargo,, existe una proporción remarcable de este colectivo que posee estudios universitarios –el 9,8% en Madrid y el 8,9% en Barcelona–, lo que demuestra que cualquier persona, sea de la clase social que sea, puede encontrarse en esta misma situación.

Razones de peso
Las principales razones que les llevaron a vivir en la calle fueron la falta de trabajo (40,8% en Madrid y 31,1% en Barcelona); problemas familiares o rupturas afectivas (28,8% y 20,3%); la falta de dinero (16,8% y 27%); o la ausencia de papeles (20,8% y 12,2%).

Además, también es importante resaltar que la mayoría de los sin techo (en Barcelona, un 78,2% y en Madrid un 75,3%) no tiene pareja (son solteros, separados, divorciados o viudos) y viven de la venta de chatarra (aproximadamente un 31%), de la limosna (un 23,5%) o de la recepción de pensiones y subsidios (20% en Barcelona y 17,1% en Madrid). Aún así, el informe destaca que el 21,6% de las personas ‘sin techo’ madrileñas aseguraron durante las entrevistas realizadas en los recuentos que su principal fuente de ingresos provenía del trabajo.

Relaciones sociales
Una de las mayores preocupaciones del profesor Pedro Cabrera son las relaciones sociales de las personas sin hogar. Y es que según el estudio, el 39,8% de los integrantes de este colectivo pasa el día solo, mientras que el 49,4% lo hace en compañía de otras personas.

Entre los individuos de este último grupo, lo más habitual es que lo hagan con un amigo (73,1%) o con otros sin techo (51,2%). “Aquí se da una situación encapsuladora. La unión de varios sin techo no es demasiado positiva. Es bueno que estas personas estén acompañadas, aunque cuando están juntas se paralizan las unas a las otras, y no aparece esa energía y ese empuje que les permite salir adelante y abandonar la calle”, explicó Cabrera.

Mientras, sólo un 2,4% de los encuestados pasaba el día habitualmente con algún familiar. Este porcentaje tan bajo no implica que hayan perdido el contacto con sus familiares: un 45,6% de los participantes en el estudio manifestaron que tenían algún tipo de relación con su familia. Habitualmente, esta persona era un hermano (38,5%), un hijo (34,6%) o un padre o una madre, en el resto de los casos. Sólo excepcionalmente, las personas sin hogar mantenía relación con su pareja o con otros familiares más lejanos, como primos, nietos o suegros.

Publicado el 13-11-2008 , por Víctor Moreno en diario expansión: http://www.expansion.com/2008/11/13/entorno/1226607202.html

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