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POR UN MUNDO DIFERENTE

El MST en la lucha contra el capitalismo

El MST en la lucha contra el capitalismo

El Movimiento de los Sin Tierra (MST) ha vuelto a desafiar al Gobierno del presidente brasileño, Luiz  Ignácio Lula da Silva, realizando invasiones y destrozos en 13 Estados brasileños.

Movimiento que surgido 1970 y costituido oficialmente en 1985 en la ciudad de Curitiva, con la participación de 1500 delegados en todo el país, como consecuencia del proceso de concentración de grandes extensiones de tierras en muy pocas manos promovido por el régimen militar existente, tenía como finalidad la ocupación y la explotación de tierras improductivas que no cumplían la función social establecida en la constitución a pesar de que la ley es bastante ambigua en este sentido y de que los propietarios en todo momento han tratado de retener dichas tierras defendiendo que si se llevaba a cabo tal aprovechamiento. Sin embargo en la actualidad el MST no se limita solamente a la ocupación y aprovechamiento de tierras sino que también ha empezado a ocupar edificios públicos y fábricas de distintos tipos y a asociarse con distintos movimientos sociales de izquierda como Via Campesina y Asamblea Popular como medida de protesta por los daños ambientales y económicos que las grandes multinacionales están ocasionando en Brasil. Medidas como las llevadas a cabo en el Estado de Minas Gerais con la interrupción del tránsito ferroviario, paralizando el transporte de minerales de la empresa Vale do Rio Doce, en Sobradinho, Estado de Bahía ocupando la sala del centro de mando de la hidroeléctrica de São Francisco, en la Universidad Federal de Pernambuco, destruyendo un laboratorio o en el Estado de Ceará, donde más de mil activistas interrumpieron las actividades del puerto de Pecém en protesta contra el proyecto de instalación de cinco termoeléctricas, una refinería y un centro siderúrgico.

 

Y es que el MST, siendo fiel a sus objetivos de reforma agraria, mantiene una posición de fuerte oposición a medidas gubernamentales que favorecen el agronegocio y en particular las políticas de agrocombustibles (biocombustibles en el lenguaje oficial) al servicio de Estados Unidos.

Hoy por hoy la política de Lula va orientada a establecer acuerdos con tres grandes transnacionales:

-Las petroleras que quieren invertir en Brasil para disminuir su dependencia del petroleo

-Las automovilísticas que quieren seguir con sus ganancias en el tiempo

-Las agrícolas como Monsanto, Bungue o Cargill cuyo fin es monopolizar el comercio mundial de

  productos agrícolas.

Ese imperio del capital internacional quiere hacer una alianza con los grandes propietarios de tierra en el sur, y en especial en Brasil, para utilizar grandes extensiones de tierra para la producción de agrocombustibles.

Ellos quieren producir una mercancía que sólo interesa para mantener sus tasas deganancia y sus modos de vida. No hay ninguna relación con preocupaciones por el medio ambiente, el calentamiento global u otras cosas. El MST lamenta y critica duramente que el gobierno Lula se coloque n la lógica de facilitar el agronegocio y dañar así, considerablemente, el presente y futuro de la soberanía alimentaria. Hacer de las extensiones de Brasil enormes reservas pàra la producción de combustibles traerá como consecuencia dos graves hechos: la reducción de la producción de alimentos y a importación de variedades que el propio país está en condiciones de producir. "La ocupación del territorio de Brasil por corporaciones capitalistas extranjeras para la producción de energía renovable, ensustitución ante la creciente escasez de petróleo, seguramente se transformará en un peligroso aumento de nuestra dependencia, más pérdida de soberanía y un proceso de dominación con consecuencias dramáticas imprevisibles para nuestro pueblo" dicen especialistas allegados al MST.

El escenario para el MST ha cambiado. Ya no se trata de luchar ante latifundistas perfectamente identificados. Ahora el enemigo es más complejo y más poderoso. Una lucha que se esta llevando a cabo por toda sudamerica y cuyo enemigo no es otro que el imperialismo americano formado por grandes empresas transnacionales operan en la agricultura y tienen como características: una actividad internacional, el control de precios y de mercados, el control de semillas transgénicas, el control detecnologías, del agua, de la biodiversidad, de los medios de comunicación de masas, etc, además de la enorme influencia política sobre los gobiernos y organismos inter-gubernamentales. Las transnacionales actúan en alianzas con el capital financiero, y ambos actores captan a los latifundistas como operadores prácticos de sus políticade agronegocio. Esta triada conforma el adversario que influye poderosamente sobre el gobierno Lula y ante el que el MST debe enfrentarse.

 

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